No tienes que pedir perdón

TÚ ELIGES HACIA DÓNDE Y TÚ DECIDES HASTA CUÁNDO, PORQUE TU CAMINO ES UN ASUNTO EXCLUSIVAMENTE TUYO. (Jorge Bucay)





No tienes que pedir perdón por ponerte tú primero. De hecho, es lo que deberíamos hacer todos. Un día aprendes a ponerte a ti por delante y ya nunca más dependes de nadie. Y el que no lo entienda, que siga en su burbuja imperfecta viendo la vida pasar desde la comodidad de su egocentrismo. Quizá algún día pueda abrir los ojos.
No pidas perdón por brillar. Que no te dé miedo salirte del camino que sigan todos los demás. No por seguirlos a ellos serás más feliz. De hecho, si ya sientes que no encajas, quizá sea el momento de salir de ahí, de coger las riendas de tu vida y hacer con ella lo que te dé la gana. Por mucho que creas que no puedes, por mucho miedo que te dé. Cualquier caída será mejor que seguir en esa zona de confort que no te aporta nada. Lo habrás intentado y eso tendrá el poder de hacerte sentir bien.
Así que sal de ahí de una vez y cómete el mundo. Y nunca pidas perdón por ello. Vales mucho más que eso. No te encierres de nuevo entre los barrotes de culpabilidad en que nos quieren meter a todos los que decidimos vivir nuestras vidas a nuestra manera.
No te disculpes por ser tú. Es así de sencillo. Nadie tendría que sentirse mal por ser como es. Como te dije antes, que les den a todos. Eres increíble y no quieres verlo. No hay nada malo en ser tú, ni mucho menos. De hecho, te diría que ser tú es algo maravilloso. No hay nadie igual en el mundo entero. Es lo más bonito de esta vida: todos podemos ser lo que queramos porque nadie puede limitarnos.
No, si creemos en nosotros mismos.
No, si no dejamos que nos llenen de complejos.


Nosotros ya tenemos más que suficiente con cumplir nuestros sueños. No dejes que entre en tu vida nadie que no esté dispuesto a volar tan alto como tú. O, mejor dicho, a quien no esté dispuesto a admirar tu vuelo. Que caminen, si quieren, pero que nunca intenten frenarte No lo olvides: no tienes que pedir perdón por nada. Eres libre de tomar tus propias decisiones, de equivocarte si hace falta. Y nadie, jamás, podrá decirte que estuvo mal arriesgarte por muy dura que fuera la caída.
Si no saltas, no vuelas.
Y si no vuelas, no vives.


Es tu momento. Es momento de ser feliz

2 comentarios sobre “No tienes que pedir perdón

  1. Me encanta y me va al pelo😅😘
    Muchas gracias porque nos haces detenernos un mometo y despertar pensamientos. Que con la velocidad a la que vivimos casi es imposible hoy en dia.

    Me gusta

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