Muchos senderos

 

“La vida es breve. Podemos llenarla de sentido o no hacerlo, aportarle conciencia o no, llenarla de amor o de desamor. Nuestra negligencia hace que perdamos un tiempo tejiéndolo todo para volver a destejerlo”.

“…hay que poner los medios para hacer realidad nuestras prioridades vitales, como son la salud emocional, las buenas relaciones con nosotros mismos y con los demás…”

“Hay que dejar de dar vueltas de aquí para allá (sobre todo con la mente) y seguir sendas más seguras en vez de ese laberinto de caminos que conducen a más caminos que tampoco llegan a buen término”.

Estos son fragmentos del libro de Ramiro Calle “El libro de la felicidad”.

 

Lo importante es saber que es lo verdaderamente importante. Y dedicarse a ello.

Centrándonos en aquellas cosas que sabemos nos harán sentirnos mejor. A tener una buena relación con nosotros mismos y con los demás.

 

Hay un cuento que nos puede hacer reflexionar:

“En un pueblo había un respetado maestro. Un día, uno de sus vecinos perdió una oveja. No contento con enviar a todos sus sirvientes a buscarla, le pidió al maestro que le prestase para tal fin al único sirviente de que éste disponía.

-Cédemelo para colaborar en la búsqueda -fue su petición.

-Pero buen amigo, repuso el maestro, ¿no te basta con tus numerosos sirvientes para buscar una sola oveja?

-Es que hay muchos senderos y vete a saber cuál ha tomado, contestó el vecino.

Los sirvientes buscaron a la oveja durante muchas horas, pero sin resultado positivo. El vecino, desolado, se reunió de nuevo con el maestro, quien en seguida le preguntó si habían encontrado al animal extraviado.

-No ha sido posible, dijo muy abatido el vecino. Hay demasiados caminos. Como un sendero nos conducía a otro y así sucesivamente, al final ya  no supimos cuál tomábamos.

El maestro entró en un estado reflexivo. Durante horas se mantuvo abstraído en sus pensamientos. Los discípulos no comprendían la causa de esa actitud. Nadie sabía lo que le pasaba. Más había entre ellos un hombre muy lúcido y perspicaz que, al comprobar la desorientación de los discípulos, explicó:

-No os extrañe la seriedad que evidencia el maestro. Habéis comprobado con el suceso de la oveja , cómo cuando hay demasiados senderos , de tal modo que conducen unos a otros, no hay manera de encontrar ni siquiera a una oveja. El maestro se ha quedado muy pensativo porque es consciente de que muchos de sus discípulos se dedican a demasiadas cosas a la vez y siguen así muchos senderos de esta clase, y , extraviándose por ellos, pierden su tiempo y su objetivo


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